miércoles, 9 de octubre de 2019

MIÉRCOLES 9 DE OCTUBRE. La vida como misión

Si me llegan a decir hace unos años que mi misión en la vida iba a pasar por echarle horas a aprender alemán, creo que me hubiera echado a reír. Y sin embargo, aquí estamos, sin heroísmos, echando horas al estudio, con toda la paciencia que mí inquietud y mi ímpetu me permiten, y tranquilamente aceptando que mi misión pasa por estas tareas.
Hablar de misión es hablar del sentido de la vida: reconocer que tienes una misión dice mucho de tu identidad, de tus orígenes, de tus sueños y del por qué haces las cosas. Para empezar, afirma que te tomas bastante en serio aquello que haces. Es decir, que eres capaz de focalizar tus propios intereses en pro de una dedicación máxima a aquello que te apasiona. Y de hacer con más alegría aquello que toca hacer aun sin ganas (como hacer cientos de ejercicios de alemán).

Los auténticos apasionados por la vida que he conocido han sido personas con una misión. A pesar de que esto suena rimbombante, las misiones no suelen ser por lo general grandiosas. Una misión se caracteriza por ser precisa, concreta, a veces con nombre y apellidos, siempre uniendo el día a día con la utopia: cansarse cada día conviviendo con los niños de un centro de menores porque merece la pena luchar por su futuro; salir cada día a los campamentos donde viven cientos de migrantes que quieren pasar a Europa porque el Espíritu sopla en su búsqueda de dignidad; preparar apasionadamente una clase para alumnos de la ESO aunque lo que se busque es ayudarles a crecer en su auténtica plenitud humana; acompañar a una comunidad buscando que Dios tenga un lugar más grande en la vida de todos; ser madre o padre, desde luego, también es una gran misión. Y espero que mis horas de alemán, de algún modo, se puedan unir a todos estos esfuerzos.

Todas las misiones tiene objetivos más o menos concretos. Pero conviene no confundir estos objetivos con una ambición o una meta propia. Lo que le da valor a la misión es el esfuerzo por responder a la necesidad de otros. Todo ello configura un modo de vida que llamamos “servicio”, donde las aptitudes personales se unen a las exigencias de la realidad para darle un valor añadido al tiempo empleado y a la tarea en sí. La recompensa no es tanto un resultado positivo (por el que ciertamente se trabaja) como el sentimiento de plenitud por haber entregado la vida.
A poco que estemos atentos a los periódicos descubrimos que nuestro mundo está lleno de causas por las que merece la pena luchar. Pero no todas tienen que ser para nosotros. Una característica propia de la misión cuando se vive de manera cristiana es que esta no se elige. De algún modo, la misión “nos elige” y a ella nos sentimos enviados. Un gran ejemplo es Santa Teresa de Calcuta, quien durante un viaje por la ciudad se acercó a un enfermo de la calle y sintió que cuando este le dijo “tengo sed” era Jesús mismo quien le estaba hablando. Y a partir de aquel día se entregó por completo a los más pobres de entre los pobres, primero en su ciudad, luego en todo el mundo. Pero hay ejemplos más cercanos: quien se sintió llamado a entregarse a la causa ecológica después de ver la “seta” de contaminación sobre su ciudad; o quien después de un voluntariado con niños entendió que su misión en la vida pasaba por dedicarse a la enseñanza.
Y es que Dios sigue llamando a la misión. Lo hace de manera continua, a través de la realidad, a través de nuestros sentidos. Quizás tal vez no tengas aún claro a qué vas a dedicarte en la vida aunque quieras dejar tu huella en este mundo. Y sientes el deseo de entregarte con generosidad, huyendo de la comodidad. Puedes empezar por pensar que tener una misión es para todos, no para unos privilegiados. Pero hay que dejar de imaginársela como algo espectacular o como una auto realización personal. Empieza por abrir los ojos, por escuchar y por sentir: la misión está ahí esperándote a que te arremangues la camisa, a que te unas a muchos otros apasionados y a que sirvas con alegría. Yo, mientras, a seguir estudiando alemán.
Sergio Gadea. Sj.

lunes, 7 de octubre de 2019

LUNES 7 DE OCTUBRE. Mes misionero

Pero eso, Araitz, es una quimera...
Ya hace alguna semana que estoy de vuelta, y es cierto, que con la distancia física, y también temporal; más aún, readaptada a mi zona de confort, corro el riesgo de hacer mía esta sentencia.
Quizás tú también has tenido el regalo de haber podido pasar un tiempo durante tus vacaciones conociéndote y  dejándote afectar por la realidad, vulnerable, incluso hiriente, de los pequeños de la tierra.
Yo he estado poco, pero suficiente para asomarme a sus empeños, sus luchas, su deseo de vivir y de sacar a los suyos adelante (y alguna sombra, como en toda realidad). También para interrogarme, sobre mi propio estilo de vida, y sobre el insostenible, egoísta y vergonzoso orden de los mundos. Por eso, cuando llegas aquí y te piden que cuentes, no sólo se puede decir de lo que se quiere oír, de niños riendo, de mujeres trabajando, de gentes orando, de música y baile. Si se habla de "allí", toca hablar de "aquí". Y eso molesta, porque el mar que acuna la conversación, es el mar que nos acerca.
Que no podemos dejar a la gente morir, que quiénes somos para privar de la libertad, que cómo podemos hablar de "los que necesitamos" tratando a las personas como puro objeto,... Pero también, y más, después de estar de invitada en otra tierra con su cultura, me sale pensar que nuestro entorno, a veces un poco gris, no es tan paraíso para ellos. ¿Cómo posibilitar la vida, la salud, la escolarización, el acceso al agua potable, la nutrición... entre los suyos? ¿Cuándo, salir de la propia tierra va a poder ser una opción libre y no una imposición por la carencia extrema o la violencia?
Por eso, me remuevo, y escojo no dejar de mirar a estas gentes, no archivarlas en la memoria y dejar que caduquen como una historia de 24 horas. ¿A qué me invita Dios? ¿A qué te invita tu Señor? ¿Adónde voy y a qué? Si también tu alma grita... no dejes que te convenzan de que es una quimera... el mundo, éste, uno, es POSIBLE.  

                                                    VALLE RIAS, rjm







viernes, 4 de octubre de 2019

VIERNES 4 DE OCTUBRE, Dime como miras

Dime cómo miras

Hace poco días, Apple era fiel a sus tradiciones y de nuevo aprovechaba el mes de septiembre para presentar su nueva gama de productos. Entre ellos su nuevo móvil, y ya van 11, que incluye como novedad dos objetivos en la cámara. A dos lentes, mejor calidad y mejores fotos… ¿Pero es eso realmente cierto?

Hubo en tiempo, a mitad del XIX, en que sacar una foto era un trabajo de artesanía puro y duro. De aquella eran daguerrotipos y en los inicios hacían falta hasta 10 minutos de exposición para sacar una imagen. Lo que de allí salía era único, porque por entonces no había negativos y, por tanto, no había modo de hacer copias de aquellas fotografías. Se inmortalizaron ciudades, especialmente su arquitectura, pero también lo trascendente de la vida. Todavía estremece ver imágenes de entonces en las que algunos padres sostienen a sus bebés fallecidos al poco de nacer por las condiciones de vida y por la alta mortalidad de la época. ¿Y qué pretendían fotografiando a un cadáver? Era el modo de inmortalizar a ese bebé al que nunca más tendrían en brazos y exorcizar esa pérdida. Los objetivos de aquellas primeras cámaras miraban a la vida de frente, sin filtros que pudiesen edulcorar la realidad. Sentían de verdad el paso del tiempo y la necesidad de fijar la mirada en lo esencial, en lo importante, en lo profundo. Por ello, apretar el disparador era una elección ética, toda una declaración de intenciones por hacia dónde fijar la mirada. No se podía desaprovechar la fotografía con cualquier cosa. Había que elegir bien el instante que se iba a retratar… El volumen de fotos que se hacía entonces no era muy alto, pero lo que quedaba reflejado era sumamente importante y significativo.

Ahora, sin embargo, el paradigma es otro. Con la socialización de las cámaras fotográficas, apretar el disparador se ha convertido en algo banal y a menudo hemos puesto nuestra mirada en lo estúpido y anecdótico. Tanto, que nuestra visión del mundo se puede quedar reducida a una pantalla de móvil, perdiéndonos un fuera de campo extraordinario. Porque es injusto reducir nuestro mundo a unas pocas pulgadas y educar nuestra mirada hacia lo superficial o hacia el detalle más ínfimo. Y por ese motivo muy poco de lo que fotografiamos merece acabar en un álbum al que poder echar un vistazo un domingo por la tarde. Nuestro volumen de fotos actualmente es elevadísimo -y de ello dan buena cuenta nuestra galerías del móvil-. Pero las consecuencias de ello es que mucho carezca de significado, porque al fotografiarlo todo, ya no distinguimos espacios ni momentos, lo memorable e inmortal de lo puramente circunstancial.

¿Cómo nos verán las generaciones futuras a juzgar por nuestras fotos? Es difícil atreverse a dar una opinión, pero quizás podamos responder dime cómo miras y te diré cómo eres…

miércoles, 2 de octubre de 2019

MIÉRCOLES 2 DE OCTUBRE. LAUDATO SI

Laudato Si´


Sinopsis

El papa Francisco sorprendió, hace cuatro años, cuando su primera encíclica fue sobre el cuidado de la casa común. Una invitación a tomar conciencia de la necesidad de profundizar en la comprensión de las relaciones entre medio ambiente, consumo, justicia, pobreza y tiempo.

¿Por qué leer "Laudato Si´"?

Hay algo muy interesante en la manera en que escribe el papa Francisco, y es que se hace muy comprensible. Con un lenguaje coloquial y directo, aborda temas de actualidad. Esta encíclica sorprendió a muchos por esa cercanía, que hacía accesible una reflexión profunda sobre el cuidado de la casa común. En su desarrollo va pasando de lo descriptivo, Lo que le está pasando a nuestra casa (cap. 1), a una propuesta espiritual sobre el evangelio de la creación (cap. 2). En su análisis trata de mostrar la raíz humana de la crisis ecológica (cap. 3); la idea de la ecología integral (cap. 4) es muy provocadora y necesaria al vincular de una manera tajante los temas de ecología a la justicia social y a las consecuencias que el deterioro medioambiental tiene en las vidas de los pobres. Más allá del análisis, se intentan apuntar algunas líneas de actuación (cap. 5) para concluir ofreciendo una espiritualidad ecológica (cap. 6).
La encíclica no pretende ser una enciclopedia ni un libro lleno de datos, sino inspirar una mirada creyente y ayudar a tomar conciencia de la necesidad que tenemos de formarnos. Por eso, cualquier creyente que pueda dedicarle unas horas debería intentar hacerlo, para dejarse provocar, interrogar y alentar por sus propuestas.
«La gran riqueza de la espiritualidad cristiana, generada por veinte siglos de experiencias personales y comunitarias, ofrece un bello aporte al intento de renovar la humanidad. Quiero proponer a los cristianos algunas líneas de espiritualidad ecológica que nacen de las convicciones de nuestra fe, porque lo que el Evangelio nos enseña tiene consecuencias en nuestra forma de pensar, sentir y vivir. No se trata de hablar tanto de ideas, sino sobre todo de las motivaciones que surgen de la espiritualidad para alimentar una pasión por el cuidado del mundo. Porque no será posible comprometerse en cosas grandes sólo con doctrinas sin una mística que nos anime, sin 'unos móviles interiores que impulsan, motivan, alientan y dan sentido a la acción personal y comunitaria'. Tenemos que reconocer que no siempre los cristianos hemos recogido y desarrollado las riquezas que Dios ha dado a la Iglesia, donde la espiritualidad no está desconectada del propio cuerpo ni de la naturaleza o de las realidades de este mundo, sino que se vive con ellas y en ellas, en comunión con todo lo que nos rodea.» (Laudato Si' 216)

martes, 1 de octubre de 2019

MARTES 1 DE OCTUBRE, FUNDACIÓN MARY WARD


Una de nuestras prioridades es apoyar proyectos que fomenten el empoderamiento de mujeres y niñas a través de diversas fórmulas: alfabetización, becas de estudio, cooperativas de empleo…

Además, colaboramos con proyectos muy concretos que luchan contra violaciones de los derechos humanos de las mujeres, tales como la trata de personas o la Mutilación Genital Femenina.

Trabajamos contra la discriminación en todas sus formas, buscando el desarrollo sostenible de las comunidades y la igualdad de todas las personas. Apoyamos a poblaciones que se encuentran en especial situación de vulnerabilidad y promovemos proyectos de atención sociosanitaria, conscientes de que la salud es clave para que las comunidades puedan salir adelante.

WEDNESDAY, MARCH 17. SAINT PATRIK DAY

THE NAME OF THE FATHER, AND THE SON, AND THE HOLY SPIRIT, AMEN VENERABLE MARY WARD, PRAY FOR US