Mare nostrum le llamaron los romanos cuando era el centro de una civilización que dio origen a lo que llamamos “occidente”. A sus aguas han mirado generaciones desde las costas españolas a las turcas. También ha sido escenario de batallas y guerras. Serrat le dedicó una preciosa canción cuya melodía nos viene a la cabeza con solo escuchar su nombre: Mediterráneo.
Las migraciones no son una cuestión fácil, pero no podemos dejar que sigan sucediendo estas tragedias. Como el Papa Francisco, todos debemos exigir que se tomen medidas urgentes para que no se repitan. Más allá de políticas de frontera hay que mirar a la persona y exigir que se respeten los derechos humanos, a ambos lados de las fronteras, a ambos lados del mar. Y no podemos olvidar a los muertos. Necesitamos honrarlos, recordarlos, con una oración, un recuerdo, un gesto de dolor y empatía. Son nuestros hermanos, son nuestras hermanas.
otra de nuestras historias de Manos Unidas, que tiene que ver con esta reflexión que acabamos de hacer
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